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05/11/2016

La Alfalfa RR Ilegal que Tiene Licencia de Impunidad

El evento transgénico que otorga resistencia al glifosato en alfalfas no se encuentra autorizado en Argentina. Nos parece interesante compartir la nota de opinión publicada en La Nacion Campo referida a la ilegalidad de las alfalfas RR.

El autor es gerente de desarrollo de Indear y a continuación reproducimos la publicación:

Trabajo en la industria biotecnológica y me motivan los proyectos cuyo objetivo es desarrollar soluciones para cultivos en los que la biotecnología aún no ha sido incorporada con todo su potencial. Hoy por ejemplo, los productores de soja y maíz cuentan con eventos que facilitan el control de malezas e insectos pero este tipo de tecnologías aún no existe en cultivos como trigo o alfalfa.

Hace tres años escuché por primera vez acerca del uso de alfalfa resistente al herbicida glifosato. Fue un amigo el que me llamó un día para preguntarme por la "alfalfa RR" porque alguien le había comentado que en la provincia de Santiago del Estero se estaban sembrando algunos lotes. Fue muy sencillo comprobar luego que esta semilla se estaba ofreciendo abiertamente, incluso por páginas de Internet.

Es importante aclarar que la tecnología de tolerancia a glifosato en alfalfa ya ha sido evaluada por organismos con fuertes credenciales internacionales (FDA, USDA) que determinaron que su uso es seguro y consecuentemente aprobada para uso comercial en varios países. En la Argentina esta tecnología no cuenta con la aprobación comercial y por lo tanto la siembra, cosecha y venta de semilla constituye una serie de actividades ilegales.

Conocer esta situación me generó primero una gran preocupación por las posibles consecuencias de una liberación no autorizada. Pero luego el sentimiento se transformó en indignación a raíz de la asimetría que este hecho generaba respecto a los desarrollos que estábamos llevando adelante. En nuestro caso licenciamos por ejemplo, tecnología del Conicet en 2003 y desde entonces venimos trabajando año a año bajo la normativa vigente, desarrollando los potenciales productos y un extenso dossier regulatorio. En la práctica, la suma de los costos relacionados a temas regulatorios constituye el ítem de mayor inversión en el desarrollo de un evento transgénico. Nuestros desarrollos en este cultivo fueron fuertemente apoyados por la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica con un fondo específico para consorcios de empresas del sector biotecnológico. Junto a otras cuatro empresas y el Conicet, conformamos Pasarg en 2011 con el objetivo de desarrollar cultivos forrajeros transgénicos. Desde entonces se han desarrollado eventos transgénicos de varias tecnologías y evaluado a campo cuatro de ellas.

La contracara de esta situación es que de golpe aparece un producto no aprobado, que nadie sabe cómo entró al país, que no ha sido evaluado por el sistema regulatorio, que los mecanismos de control no logran dominar y lentamente el producto empieza a ser conocido o incluso demandado por los productores.

Ante esta situación tomamos un rol de ciudadanos activos generando denuncias ante las autoridades correspondientes y aportando datos sobre áreas y lotes que sospechábamos habían sido sembrados con esta alfalfa. En algunos casos estas denuncias resultaron en la destrucción de lotes sembrados con alfalfa ilegal, pero en otros casos, los lotes denunciados aún se encuentran en pie y es posible que algunos de ellos hayan sido utilizados para producir semillas.

Es extraña la sensación que me dejaron los encuentros con los funcionarios de turno cuando les presentaba las denuncias concretas. Pareciera ser que nuestra cultura confunde la connotación negativa de la actitud del buchón de la secundaria, con la obligación de todo ciudadano de señalar los casos de ilegalidad para construir colectivamente una sociedad más sana. Además parece que las estructuras de control del Estado se han diseñado y se ejecutan a la perfección cuando hay que controlar al que cumple con las reglas mientras que el que trabaja fuera de la normativa vigente goza de una alegre sensación de impunidad. En otras palabras los agentes de control son eximios cazadores adentro del zoológico pero pierden totalmente la puntería cuando salen al campo.

Para poder ejercer un efectivo control no es necesario generar una enorme estructura. La solución de este problema requiere de un Estado inteligente que actúe sobre puntos de control. También es importante tener un rol activo generando denuncias concretas. Pero sobre todo, si realmente queremos solucionar este problema, es esencial un cambio de actitud.”


Autor: Gerónimo Watson

Fuente: La Nacion Campo